miércoles, 4 de febrero de 2009

El paraíso era un autobús



Pasaron otoños, primaveras, inviernos. A veces llovía y el viento aplastaba las gotas de lluvia contra los cristales del autobús, difuminando el paisaje urbano. Entonces, él imaginaba que el autobús era la casa de los dos. Había hecho unas divisiones imaginarias para colocar la cocina, el dormitorio de ellos, el cuarto de baño. E imaginaba una vida feliz: ellos vivían en el autobús, que no paraba de dar vueltas alrededor de la ciudad, y la lluvia o la niebla los protegía de las miradas de los de afuera. No había navidades, ni veranos, ni semanas santas. Todo el tiempo llovía y ellos viajaban solos, eternamente, sin hablarse, sin saber nada de sí mismos. Abrazados.

Juan José Millás
Fotografía: La_Dama

5 comentarios:

Adolfo Payés dijo...

precioso cuento en el me fluí como la niebla perdida en el autobús...


saludos fraternos

un pacer leerte

un abrazo inmenso

Felisa Moreno dijo...

Es un placer pasar por tu blog y encontrar tantas palabras bellas.

Un saludo

Ricardo J. Román dijo...

Excelente texto. Gracias por comparirlo. Pensé con el título que sería otra cosa. Yo diría que las rutas de los autobuses de mi ciudad no son el paraíso precisamente.

Pero esta muy bueno este texto.

Besos.

toñi dijo...

Que romantico!. Me encantaria un paseito en ese autobús.

Un beso

DianNa_ dijo...

Sueños y deseos...

Precioso texto y foto.

Besos